Una luz dorada presagia el final, lo envuelve, lo asfixia, sin embargo la calma adormecedora es tan hermosa que no opone resistencia, quiere dormir aunque eso significa morir, eso ya no importa, el miedo se disipa a medida que los latidos del corazón se hacen cada vez más lentos, el vertigo, esa sensación de ser atacado por un perro rottweiler en una terraza por sobre un piso 14 ahora es calma, adios recuerdo intacto.
Una vez ví un documental sobre huracanes, decian que lo peor venia cuando todo parecia más calmado, por las dudas me hago un tecito entonces
jueves, 5 de noviembre de 2009
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